jueves, 29 de enero de 2026

 

            El buen orador: palabra, cuerpo y sentido en la comunicación contemporánea. 

 Una lectura pedagógica desde la retórica clásica y la inteligencia artificial

                       

Héctor Salinas Castellanos.

          Resumen

 El presente artículo analiza la figura del buen orador a partir del texto.

El buen orador, en diálogo con la retórica clásica, los estudios contemporáneos de la comunicación y una lectura crítica mediada por la inteligencia artificial. Se reflexiona sobre la relación entre lenguaje verbal y no verbal, el equilibrio entre forma y contenido del discurso, y los desafíos de la oralidad en contextos educativos y mediáticos actuales. El enfoque es pedagógico y está dirigido a docentes de comunicación y lenguaje interesados en fortalecer la formación oral, crítica y ética de sus estudiantes.

 

Palabras clave: oratoria, comunicación oral, lenguaje no verbal, pedagogía, retórica, inteligencia artificial.

 

Introducción

Hablar bien ha sido, desde la Antigüedad, una de las habilidades centrales de la vida social, política y educativa. En la actualidad, marcada por la velocidad informativa y la exposición permanente del discurso en entornos digitales, la oratoria no ha perdido vigencia, sino que ha adquirido nuevos desafíos.

El texto "El buen orador" de Héctor Salinas Castellanos,  propone una reflexión clara y accesible: la eficacia del mensaje no depende únicamente de lo que se dice, sino de cómo se dice, y en esa ecuación el cuerpo, la voz y la actitud del hablante cumplen un papel determinante. 

Esta afirmación invita a una lectura más profunda desde la academia, especialmente en el campo de la educación y la comunicación.

El presente artículo busca ampliar, contextualizar y fundamentar esa reflexión, manteniendo su estructura conceptual, pero incorporando aportes teóricos clásicos, estudios contemporáneos y una mirada analítica desde la inteligencia artificial como herramienta interpretativa.

 

1. El buen orador y la tradición retórica.

 La retórica clásica entendió la oratoria como una práctica integral.

Aristóteles (2002) definió la persuasión a partir de tres componentes fundamentales:

 Ethos, relacionado con la credibilidad del orador

Pathos, vinculado con la emoción del auditorio.

Logos, correspondiente a la coherencia y solidez del argumento.

El texto El buen orador enfatiza especialmente el ethos y el pathos, al señalar que la postura corporal, la mirada y el tono de voz refuerzan o contradicen el mensaje verbal. Esta idea coincide con Quintiliano (1999), quien afirmaba que “el cuerpo habla junto con la palabra” y que la incoherencia entre gesto y discurso debilita la credibilidad del hablante.

Desde esta perspectiva, el buen orador no es solo un emisor de palabras, sino un sujeto que integra pensamiento, emoción y presencia corporal.

 2. Lenguaje no verbal: alcances y límites.

Uno de los ejes más destacados del texto es la importancia del lenguaje no verbal en la comunicación oral. 

Estudios en psicología y comunicación han demostrado que los gestos, la expresión facial, la postura y la entonación influyen significativamente en la percepción del mensaje (Knapp, Hall & Horgan, 2014).

No obstante, desde una lectura académica es necesario matizar afirmaciones ampliamente difundidas, como la idea de que “la mayor parte del mensaje es no verbal”. Investigaciones como las de Mehrabian (1972) se referían a situaciones específicas de comunicación emocional, no a la totalidad del discurso humano.

Desde el enfoque de la inteligencia artificial —capaz de analizar patrones de lenguaje verbal y no verbal— se refuerza una idea clave:

La comunicación eficaz surge de la coherencia entre contenido y forma, no de la supremacía absoluta de uno sobre otro.

Para la pedagogía de la comunicación, este punto es crucial: enseñar a hablar bien implica enseñar a pensar, estructurar y expresar con sentido, no solo a “actuar” frente al público.

 3. El orador en contextos educativos y mediáticos

En el ámbito educativo, la oratoria cumple una función formativa esencial. 

Hablar en público fortalece la argumentación, la autoestima, la escucha activa y la participación democrática. Como señala Freire (2005), la palabra es un acto de creación y transformación, no un simple instrumento técnico.

En los medios de comunicación, el buen orador enfrenta además el reto de la visibilidad permanente. La inteligencia artificial, utilizada hoy para transcribir, analizar y difundir discursos, evidencia que la oralidad ya no es efímera, sino parte de un archivo social.

Desde esta realidad, el texto El buen orador adquiere una dimensión ética: quien comunica tiene responsabilidad sobre el impacto de su palabra, tanto en el aula como en el espacio público.

4. Aportes de la inteligencia artificial a la reflexión sobre la oratoria.

La inteligencia artificial no sustituye al orador, pero permite comprender mejor los procesos comunicativos. Su análisis revela que: La eficacia del discurso depende de la coherencia semántica y pragmática.

 El componente emocional sigue siendo eminentemente humano.

La improvisación consciente y la lectura del contexto no pueden automatizarse plenamente.

Desde esta mirada, el buen orador representa una síntesis de habilidades humanas que ninguna tecnología puede replicar por completo: intuición, ética, empatía y sentido crítico.

 

Conclusiones.

El texto El buen orador constituye un aporte pedagógico valioso para la reflexión sobre la comunicación oral. Su énfasis en el lenguaje no verbal, la actitud del hablante y la coherencia del mensaje dialoga con la tradición retórica y con los desafíos contemporáneos del discurso.

 Desde una perspectiva académica y educativa, se concluye que:

v  La oratoria es una competencia integral que articula cuerpo, pensamiento y emoción.

v El lenguaje no verbal potencia el mensaje, pero no sustituye el contenido.

v La formación del buen orador debe ser ética, crítica y contextualizada.

v La inteligencia artificial aporta herramientas de análisis, pero reafirma el valor insustituible de la comunicación humana.

v En tiempos de discursos fugaces y palabras vacías, el buen orador sigue siendo quien habla con claridad, coherencia y responsabilidad social.

          Referencias

Aristóteles. (2002). Retórica. Madrid: Gredos.

Freire, P. (2005). Pedagogía del oprimido. México: Siglo XXI.

 Knapp, M. L., Hall, J. A., & Horgan, T. G. (2014).

Nonverbal communication in human interaction. Boston: Cengage Learning.

Mehrabian, A. (1972).

Nonverbal communication. Chicago: Aldine-Atherton.

Quintiliano. (1999).

Instituciones oratorias. Madrid: Alianza.

El buen orador: palabra, cuerpo y sentido en la comunicación contemporánea.Una lectura pedagógica desde la retórica clásica y la inteligencia artificial

         Héctor Salinas Castellanos.

           

                               Figura creación de la IA.

 

 

 

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